Diseño como experiencia sensorial
En interiorismo, muchas veces seguimos pensando el espacio desde lo que se ve. Pero los espacios más logrados no son necesariamente los más impactantes, sino los más coherentes.
Benjamín Abalos
1/21/20261 min read
Hace tiempo que vengo pensando en que el diseño debe dejar de ser solo visual para convertirse en experiencia
En interiorismo, muchas veces seguimos pensando el espacio desde lo que se ve.
Pero los espacios más logrados no son necesariamente los más impactantes, sino los más coherentes.
Este interior, desarrollado por Bienvenue Chez Ginette, es un ejemplo muy claro de otra manera de entender el diseño.
Una donde la estética no es el punto de partida, sino la consecuencia.
La luz transforma las superficies a lo largo del día.
Las texturas invitan al contacto.
Los materiales —nobles, imperfectos— construyen una atmósfera que se percibe antes de explicarse.
Incluso el silencio tiene presencia.
No hay exceso. No hay elementos innecesarios. Solo una coherencia profunda entre materia, proporción y experiencia.
Este tipo de proyectos invitan a repensar el interiorismo como algo más amplio:
no solo como composición visual, sino como construcción de una experiencia completa.
Una experiencia que involucra todos los sentidos.
En mi caso, es una mirada que conecta directamente con el concepto de interiorismo sensorial, que guía el trabajo en Basenses.
Porque diseñar un espacio no es solo resolver cómo se ve.
Es definir cómo se vive.
¿Qué opinan? ¿Creen que el interiorismo debería empezar a pensarse más desde la experiencia que solo desde la estética?
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