No todos los proyectos comienzan con una hoja en blanco.
Algunos se construyen a partir de lo que ya existe, lo que ya se tiene: objetos, muebles y piezas que fueron incorporándose a lo largo del tiempo.
En este departamento, el desafío no fue “diseñar todo”, sino “dar coherencia a una colección”.
Muebles de diseño acumulados durante años, con distintos orígenes y momentos, necesitaban dialogar entre sí.
La clave estuvo en ordenar, editar y construir una atmósfera donde cada pieza encontrara su lugar.
La luz natural, el verde de los árboles, la materialidad y las proporciones del espacio acompañan esa búsqueda, generando un equilibrio entre lo contemporáneo y lo atemporal.
Este tipo de proyectos refuerza una idea que considero central:
El interiorismo no siempre consiste en agregar. Muchas veces consiste en “interpretar, seleccionar y dar sentido”.
Porque un espacio bien logrado no es solo el resultado de lo que se incorpora, sino de cómo todo lo que convive dentro de él se relaciona.
Un espacio Basenses para ser habitado con todos los sentidos.


